
¿Cómo saber cuándo necesitas ayuda psicológica?
Hay situaciones en las que podemos atravesar dificultades que no sabemos muy bien cómo resolver o nos resulta más costoso de lo habitual. Seguramente en estos momentos nos han aconsejado ir a terapia o lo hemos aconsejado nosotros mismos a nuestras personas cercanas, pero podemos encontrar obstáculos para dar el paso.
Puede deberse a la asociación de: “ir
al psicólogo es para locos” o “yo no estoy tan mal para ir al psicólogo”. Pero,
¿realmente hay unos requisitos para acudir a terapia?
Cada vez la asociación de locura con psicología se va desmitificando más, pero aún encontramos ciertos miedos a que se nos pueda considerar que estamos “fuera de sí” o juzgar de alguna manera por recibir ayuda terapéutica.
1. No
encontrarse a gusto consigo mismo. Si no nos gusta cómo somos física o
personalmente o la vida que tenemos y no encontramos la manera de cambiarlo o
poder solucionarlo. La autoestima es muy importante para llevar una vida
plena, cuidarnos, pensar por nosotros no es ser egoísta sino querernos y aceptarnos,
nos impulsa a hacer acciones, darnos cuenta de nuestros errores y
avanzar.
2. Malestar
o tristeza continuo. Si últimamente nos encontramos tristes la mayor parte
del tiempo, debido a un motivo en concreto o sin él, estamos apáticos, no
entendemos la vida. Y no sabemos qué hacer para encontrarnos mejor. Es normal
tener días más bajos pero si éstos se prolongan mucho tiempo puede ser una
señal para buscar ayuda externa.
3. Falta
de ganas o interés por hacer cosas: puede que llegue un día en el que las
cosas que antes nos gustaban ya no nos causen interés o no las disfrutemos como
antes, no tengamos apetito, nos encontramos cansados continuamente, nos falta
energía para llevar nuestro día a día y sentimos que la situación nos desborda.
También puede ser una señal que nos lleve a buscar ayuda.
4. Estrés.
Es normal sentir estrés en determinados momentos donde tenemos una mayor carga
de actividades y nos es útil para para realizarlas o para enfrentarnos a
desafíos. Pero en el momento en el que nos sentimos nerviosos, preocupados o
asustados la mayor parte del tiempo, teniendo dificultades para dormir; sin
sentirnos más tranquilos hagamos lo que hagamos, puede indicarnos de nuevo la
búsqueda de ayuda para mejorar la situación.
Otros
motivos por los que ir al psicólogo pueden ser: tener dificultad o
insatisfacción sexual, si hemos pasado por un trauma a lo largo de nuestra
vida, si ha fallecido un ser querido, atravesar dificultades en pareja, tener
dificultades para dormir, estar demasiado irascible o simplemente querer
conocernos mejor y poder mejorar en los ámbitos de nuestra vida.
El terapeuta es la persona que nos acompaña a la hora de atravesar malos momentos en nuestra vida. Escucha y entiende nuestros problemas sin juzgarnos y como no está involucrado emocionalmente en el problema, puede brindar una perspectiva más amplia del mismo. Utiliza técnicas especializadas y con respaldo científico indicadas a diferentes problemas que puedan presentarse en consulta. Esto nos lleva a la dirección adecuada con recursos útiles para poder resolverlos. De esta manera, aprendemos a gestionar de forma más sencilla nuestros pensamientos, vínculos, emociones y acciones para estar mejor.